Milan Dopico

Sobre nosotros

La historia de las empanadas Milán Dopico es una historia de amor. Amor por nuestra tierra, nuestras tradiciones y, sobre todo, por una mujer gallega.

David se enamoró de Candela y de Galicia al mismo tiempo. Cuanto más conocía la tierra de su mujer, más amaba sus paisajes y su cultura, hasta sentirla como la suya propia.

Una vez casados y establecidos en Madrid, conocieron a Gloria, una artesana de Viveiro, Lugo, que elaboraba las mejores empanadas gallegas caseras que nunca jamás hubieran probado.

A pesar de la crisis financiera y ante la sorpresa de familiares y amigos, decidieron liarse la manta a la cabeza, invertir sus ahorros y asociarse con Gloria para intentar vender la mejor gastronomía gallega a través de Internet. Así nació Milán Dopico, una marca cuyo nombre es toda una declaración de amor, muy sencilla de explicar: son los apellidos de Candela.

Por si poner en marcha un negocio sin más fuera poco complicado, Candela y David supieron que iban a ser padres justo después de haber firmado las escrituras de constitución de la empresa. Lejos de asustarlos, esto les motivó aún más si cabe. Si normalmente los niños vienen con un pan debajo del brazo, la pequeña Irene –un nombre griego que significa Paz- vendría con una empanada. Y, además, daría pie al primer lema de la compañía antes incluso de haber nacido.

PAZ, AMOR Y EMPANADAS DESDE 2012

Nuestro objetivo es poner al alcance de cualquiera los mejores productos gallegos, elaborados a mano, como se ha hecho durante cientos de años en Galicia.

Nuestra obsesión es dignificar el trabajo de los artesanos, persiguiendo la mas alta calidad en todos los procesos de elaboración -desde el amasado, hasta los embalajes que los envuelven y protegen- para que se consuman en perfecto estado.

Nuestro sueño es hacer felices a nuestros clientes y conseguir que se enamoren poco a poco, mordisco a mordisco, de la gastronomía gallega. Gracias a todos por ayudarnos a intentarlo.